Iniciamos el tiempo de la Cuaresma, para la iglesia católica es un tiempo que como su nombre lo indica de 40 días de preparación para la Pascua, este tiempo se toma de los 40 días que Jesús vivió en el desierto para entender y vivir su misión.
Para nosotros no solo es un tiempo, sino también es un camino espiritual que nos conduce hacia la Pascua. En realidad, es un tiempo de gracia en el que la Iglesia nos invita a detenernos, a mirar nuestro interior y a dejarnos transformar por Dios.
Para este año el Papa León en su mensaje para la cuaresma nos recuerda el
verdadero sentido de lo que es el ayuno, donde no solo se limita a lo exterior,
sino que debe tocar el corazón. Dice el Papa no solo basta con privarnos de
algo material; es necesario aprender a escuchar a Dios y a convertir nuestra
vida en un acto de amor.
El primer aspecto que nos habla el Santo Padre que debemos vivir este tiempo es la escucha: debe ser el primer paso de la conversión, pero aclara que escuchar debe ser más que oír, en realidad escuchar es abrir el corazón.
Todas las personas viven en medio del ruido, de las preocupaciones y del ritmo
acelerado de cada día, la Cuaresma nos invita a hacer silencio interior para
reconocer la voz de Dios que nos llama a vivir con mayor coherencia, justicia y
misericordia, nos dice que escuchar nos lleva a transformarnos y por eso implica:
Prestar atención a la Palabra de Dios.
Reconocer nuestras actitudes que necesitan cambio.
Abrirnos a las necesidades de los demás.
Un segundo aspecto que nos recuerda el Santo padre para vivir esta
cuaresma es el ayunar: en otras palabras, es liberar el corazón,
tradicionalmente la iglesia nos ha dicho que el ayuno es no recibir alimentos
por un tiempo determinado pero el sentido del ayuno va más allá, es aprender a
renunciar a todo aquello que nos impide amar mejor.
Esto quiere decir que el ayuno nos debe llevar: a renunciar a palabras que hieren, dejar actitudes egoístas, apartarnos de aquello que nos distrae de lo esencial.
Y por último nos habla como la cuaresma es un camino de conversión, donde la
conversión significa volver a Dios, reorientar la vida, ajustar el corazón al
Evangelio.
Como comunidad parroquial, queremos invitarlos a vivir este tiempo como una
oportunidad para:
Escuchar con mayor profundidad.
Practicar un ayuno que transforme.
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